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Mi niño(a) interior

Infancia no es destino, pero podemos prevenir algunas situaciones de conflicto en esta etapa, para cuando lleguemos a la edad adulta no tener que reparar daños y sanar heridas profundas.

En el caso de nuestros padres nos dieron lo mejor que pudieron con las herramientas que contaban en ese momento. Si cada uno de manera individual hacemos una introspección y sentimos que nuestra infancia fue carente de abrazos, muestras de cariño tanto verbales como físicas, interés de nuestros padres hacia nuestros proyectos, atención de calidad, apoyo, herramientas en inteligencia emocional, por mencionar algunas, estaremos hablando de carencias en habilidades para la vida y desarrollo de inteligencia emocional; pero si estuvieron presentes en sus estilos de crianza los maltratos, humillaciones, insultos, daños psicológicos o físicos, debemos de darnos la oportunidad de llevarlo a nuestra consciencia y tratar de identificar los conflictos que estas situaciones traen a nuestras vidas, para pedir un apoyo especializado que nos guíe en el proceso y con esto tratar de no repetir los patrones vividos con nuestros hijos o entorno. Nuestros hijos en la primera infancia requieren de muestras de cariño por medio de abrazos, cariños y palabras positivas, necesitan saber que nosotros los amamos y lo importante que son, reforzar sus talentos y apoyarlos en sus áreas de oportunidad para con esto lograr que en un futuro no tengan que recuperarse de los estilos de crianza carentes o dañinos.

Les comparto algunas frases que nos hacen referencia a nuestra infancia y que proyectamos en nuestra dinámica con nuestros hijos:

  • No podemos dar lo que no tenemos.
  • Me cuesta trabajo comunicarme sin gritos o insultos.
  • No puedo controlar mi estrés.
  • Me siento un papá o una mamá juzgada.
  • Me siento con muchas culpas.
  • Necesito la aprobación constante.
  • Me aterroriza el bombardeo de información que no sé de qué manera aplicar en mi vida diaria.
  • Tengo miedo a equivocarme.
  • Deposito en mis hijos expectativas altas.
  • Quiero que mis hijos logren lo que yo no pude lograr.

Son algunas de las frases que nos repetimos constantemente. Estas frases generan estrés y angustia, nos limitan en nuestra labor como padres y la mayor parte del tiempo nos paralizan. Es por eso que en esta ocasión te invito a recordar tu infancia, las personas que te acompañaron en esa etapa de tu vida y el papel desempeñaban en tu educación.Saca de este ejercicio lo que te hacía feliz y las estrategias que funcionaron, porque tienes todo el derecho a equivocarte y debes de levantarte para no cometer los mismos errores. Aprovecha la oportunidad de informarte y prepararte, puesto que estamos en una era digital que te brinda toda la información que necesitas con sólo dar un “click”, ya no busques pretextos, mejor acciona y marca la diferencia con tu conocimiento y amor; porque un padre y una madre comprometidos con su labor  jamás quieren dañar a sus hijos, al contrario hacen todo con amor para tener grandes resultados.

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